Suele decirse sabiamente que cuanto más se habla, más posibilidades hay de acabar pareciendo idiota, algo muy cierto a no ser, claro, que tengas un enorme talento ...

viernes, 11 de noviembre de 2011

Despacito y con buena letra.

Y es que esto poco a poco va cogiendo forma ...






Los no muertos pueden ser tenaces, obsesivos e implacables como la lava, pero también son estúpidos y lentos; ineficaces e ineptos. No hace falta ser Van Helsing, o ni siquiera Peter Venkman, para tumbar a un zombie. Cualquiera que tenga pulso firme puede hacerlo. Si mantienes la calma, derrotar a un zombie no es una misión imposible. No hace falta hechizos, ni estacas, ni balas de plata, solo necesitas tu ingenio y un arma. Una pistola vale, pero casi cualquier objeto contundente puede servir, cosas que podemos tener en casa o en el jardín. Tal vez sea esta la combinación de esperanza ante el horror lo que hace que el zombie nos resulte tan atractivo. La idea de que nosotros podamos vencer a la muerte. Machacarla hasta que los sesos le salgan por las orejas.

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